jueves, 31 de enero de 2008

Histéricos no pasarán!!!!!

Y el tema trajo polémica como era de esperar y la respuesta de Caro no se hizo esperar. Aquí se las dejo!
Lau

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Es muy habitual, que antes de acercarse al ser que a uno le atrae, se produzca la duda, afloren los temores, estallen las especulaciones... A veces ese proceso está mediado por ese dicho que condensa en pocas palabras tanto sufrimiento “tirarse a la pileta sin saber si hay agua”. Pero no siempre es así. Y no es el temor al rechazo lo que detiene al felino que pispea a la gacela. La gacela se le vuelve un animal voraz, y sin que medie si quiera un ataque, el cazador es cazado por sus propias limitaciones.

“El club de las hermanas de Aníbal” era un ejemplo de las múltiples razones que enmascaran el titubeo de algunos hombres a la hora de definir, de desarrollar sus deseos con determinada señorita. Cuando es el caso de que nuestras propias inseguridades se acorazan detrás de prejuicios, códigos, lealtades mal entendidas, trabas morales.

Lo que quise parodiar con ese escrito no es de ninguna forma el problema de la histeria masculina, que para mi tiene otra lógica y que, si hay algo que la caracteriza es que se convierte en un fin en si mismo. El histérico no concreta por que esa es su gracia, su placer. El amigo de Aníbal no concreta por que “no puede” y sufre. El típico amigo de Aníbal no es histérico, es un ser temeroso del que dirán esas voces que dentro suyo le impiden acceder a sus deseos por que su deber no se lo permite, por que teme perder algo importante para sí, en el acto de acceder a otra cosa importante, el objeto de su deseo, o de su “amor” en los casos más graves.

Pero como por algo se disparó el tema de la histeria, y por que cuando escribí el otro escrito pensaba por otras cosas en este tema. Voy a ser poco complaciente con el género al que represento, así que en un acto de “autocrítica femenina” les propongo que pensemos el tema desde otro ángulo posible. Deteniendo la mirada, no ya en el síntoma visible (el hombre histérico), enfoncándola en el otro polo de la relación: “las mujeres que se quejan de la histeria de los hombres”.

Y una vez más, me expongo al riesgo de repudio de mis congéneres, por que creo fervientemente que la liberación será humana o no será.

Una vez una sentenció: “Ya no hay hombres”, y un coro desbocado e hilarante se sumó con una lista de compendios de las desgracias de la masculinidad actual, que parece no tener fin...

Ya no hay hombres.

Por que muchos (y algunos de los más guapos) se han hecho putos. Atienden por los dos teléfonos. Se la morfan doblaba (Y encima no convidan!).

De los heterosexuales que quedan, descontando los curas, los viejos, los feos, los insulsos, los aburridos (y la lista de descuento está más extensa que la del supermercado DIA....) NO QUIEREN COMPROMISO.

O...¡YA ESTAN COMPROMETIDOS!: casados, o de novio, o tienen una madre despreciable (que es peor que estar casado o de novio o comprometido).

Y después de tanta sentencia, de tanta escasez, de tan poca oferta (y tan mala!) para tanta demanda, la mujer se ve entre dos caminos (que a veces se dan alternados, como la bulimia y la anorexia), dos caminos que son la reclusión o la desesperación (que se expresa de muy muchas diversas maneras!!!!).

Pero hay una especie, especialmente aborrecida por la mujer desesperada y es la del “histérico”. Y es muy fácil entender, en este panorama desértico, por que le causa tanta pasma esta clase de “galanes deportivos” que las invitan a mirar el dulce del otro lado de la vidriera, que juegan a rozarlas sin rozarlas como cuando niños con el “hago viento pero no te toco”, que cantan con voz de gran cantante lo que el Nano “mirame, pero no me toques, pero mírame!!!!.

La mujer desesperada se desespera más, como cuando llueve sobre mojado y ella creía que no era posible que la cosa se empeore. Y no falla, se empeora. Se cruzó con un chongo que la vuelve loca, peeero...no se lo puede agarrar. Y entonces más le gusta, y más piensa en él, más se desespera, y el otro calienta la pava y nunca toma mate, y ella se envilece y se oxida pero le sigue gustando.

El histérico es egoísta, piensa. El histérico es ¡un enfermo!, un morboso, un pajero.

EL histérico y los hombres, todos iguales, todos cortados con la misma tijera. Y nosotras el sexo débil, jua, que vamos a ser el sexo débil, si vinimos a este mundo a sufrir: Parirás con dolooooor. Ya lo dicen los santos libros, ya lo aprende desde chica una, todo es mucho más difícil. Que la liberación femenina y la reputamadrequeteparió. Quién fue la yegua que vino con la idea?. Todo era perfecto en los tiempos donde la mujer esperaba a su príncipe azul, que le abriera la puerta del auto, que le pagara la cena, que se arrodillara para proponerle matrimonio...

Y ese histérico sigue ahí, Histeriquénadome! Por que claro, no sabe hacer otra cosa, que la debe tener chiquita, que seguro ni se le para, que es un puto reprimido, que no se rinde frente a esta mujer que es toda una mujer. Y... ay! Me mira de vuelta, me habla, se acerca. Esta tan bueno, me meo, me derrito de solo pensar, y viene, Y SE VA!!!!

Uf, la próxima lo agarro y lo arrincono contra la pared. Este a mí, no se me escapa! Ya van a ver!

miércoles, 30 de enero de 2008

Y claro, apareció la histeria

Mi querida amiga Lola tomó el guante dejado por Caro y planteó en
que los muchachos que nos hacen pensar en estas cosas son simplemente HISTERICOS.
Si señor! Histéricos! Ya en estos tiempo que corren la histeria dejó de ser un atributo esencialmente femenino y el entrañable Sigmund se revuelve en su tumba mientras grita (como buen histérico que es) que pa' que catzo pasé tanto tiempo estudiando a las histéricas.

Y la idea no me disgustó. Me puse a pensar y también traje a la mente lo que hoy hablábamos con Guille y la verdad que esbozó "El histérico puede serlo en función de los que se cuelgan de su histeria" (o algo así). La cuestión es la siguiente:

Que hacemos con los histéricos? Los encerramos en una cárcel para que no sigan dañando a los pobres e ingenuos corazones? Los desterramos a una isla especialmente creada para ellos, que podría ser en el medio del Riachuelo, por ejemplo?
Escucho ofertas, técnicas, consejos y otras yerbas contra esta verdadera plaga!


Ser amiga y no morir en el intento


Mis queridos lectores, el día de hoy marca el inicio de lo que pretende ser una serie de artículos que tienen como objetivo aclarar situaciones por demás confusas entre la muchachada de ambos sexo y porque no avivar a algunos giles.

El otro día, charlando con mi amiga Caro, yo recién llegada de mis merecidas vacaciones y sacando la arena de todos los recovecos de mi cuerpo, me enteré que en el pueblo había una nueva clasificación o especie de mujer, lo que sería la fruta prohibida en el árbol del amor para esos hombres que nos quitan el sueño y hacen que nuestros corazones palpiten como locos.

Si señor, se habla de la categoría recientemente construida y que responde al nombre de "Hermana de Aníbal". Sería la versión moderna del puñal en llamas que se clava en el pecho cuando alguien que te quita la respiración te dice que no podría seguir avanzando porque vos sos ... SU AMIGA! Claro, era infaltable que después de este enfrentarse con la realidad una empezara a buscar y hurgar en lo más recóndito de su ser en pos del defecto o defectos que teníamos y por los cuales no podían vernos como mujeres elegibles.

Sucede que ahora el problema no se agota en la amistad, como la evolución manda, el ser amiga no es una excusa lo suficientemente adecuada para los tiempos que corren. Ya crecimos (¿?) y pasamos a una nueva categoría: somos deseadas, somos queridas, somos celadas, posibles objetos de deseo pero ... y siempre hay un pero, somos mujeres que responden a la categoría de "Hermana de Aníbal".

En el post siguiente podrán bucear en la categoría, que significa ser una "Hermana ..." y juntos intentaremos buscar una solución a este problema que nos aqueja. Nos vemos!

Laura

¿Sos una hermana de Aníbal?


Este post fue escrito por Caro

Querida amiga, bienvenida a este lado de la vidriera, desde donde verás como aquel hombre que añoras te observa ávidamente. Desde donde tus ojos y sus ojos se cruzarán alguna que otra vez, como de refilón. Donde lo máximo a lo que puedes aspirar, es que en un acto de desenfrenado heroísmo, el extienda su mano hacia vos y al tocar el frío del vidrio, bajará la cabeza y desistirá al acercamiento, como muchos desisten de lo imposible...

Primero puede ser que no lo adviertas, que creas que estás sumida en un ensueño, siempre a punto de despertar. Como esa blanca nieves que espera despertar del embrujo ante el beso de su príncipe a caballo. Con el tiempo advertirás que ese beso nunca llega, aunque sea posible que ese hombre ronde en torno a tu cajita de cristal, sin acercarse demasiado, sin alejarse del todo. Es que en tu sueño de mujer enamorada no te diste cuenta de tu sueño, ni de tu cajita de cristal, de su vidriera. Uno y mil escollos los separan, por que vos, necesitas aceptarlo, estas en nuestro club.

Las hermanas de Aníbal, somos como las hermanas de los amigos de los hombres, que no tocan a las hermanas de sus amigos aunque se mueran de deseo por ellas. Poco importa que a los Aníbales no les importe que sus hermanas no salgan con sus amigos, por más que tu Aníbal sea un hermano comprensible y moderno, que acepte que su hermana es ante todo mujer, y no objeto dentro de su terreno de macho meón, el amigo de Aníbal es un ser atrasado que no ha evolucionado junto con los derechos de la mujer actual.


Una mujer que como vos, no va por la vida pidiendo permiso y que sabe que sus deseos importan tanto como sus principios. Y por favor, no caigas en la resistencia fácil de decir que no tenés hermano, o que tu hermano NO SE LLAMA ANIBAL.

Ser del club no es tan lineal ni tan sencillo. Afiliamos a nuestras congéneres que por distintas causas se han vuelto intocables. Por ejemplo:
- Hay mujeres para casarse y de las otras. Si tú eres de las otras estás en plena juerga, sino, eres de nosotras. Por que te respeta tanto que no va a acercarse, y ah...todavía no quiere casarse!! (Sic)
- Hay amigas, compañeras de trabajo, de grupo de pertenencia. Eres de las nuestras.
- No cumples con los estándares de belleza, él se muere por vos, pero no le das el look para lucirte ante tus amigos. Pues bien, que se mate, y venite con nosotras.
- Separada, con hijos, vives con tus padres y están a tu cuidado. Bienvenida!
- No das su religión, ni su música, ni su ideología, ni su posición social. Acá no te discriminamos...
- Sos ex de un amigo, novia de un amigo, esposa de un amigo. Y poco importa que tu hombre sea un cabrón que se acueste con cualquiera. Te ha marcado y no van a acercarse.

La lista es interminable. Te asombraría saber por cuantas cosas vanas un hombre no se acerca una mujer aunque lo desee. Te perturbaría cuantos códigos median entre un encuentro y otro.

Acá encontrarás un lugar donde aceptar que ese hombre, es demasiado corto como para tener que luchar por algo que le insuma un poco de esfuerzo. Que no es capaz de sincerarse, y que está demasiado pendiente de los otros, como para sentir profundamente y acercarse hasta vos.

Daremos resistencia a estas prácticas, con un grupo de autoyada y un equipo terapéutico cuyo principal objetivo es nuestra inserción en la realidad afectiva, ya a salvo y con las herramientas necesarias, para detectar antes de engancharse con un hombre amigo de Aníbal.

martes, 29 de enero de 2008

Leemos a Gioconda Belli


DIOS ME HIZO MUJER...

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos, nariz y boca de mujer.
Con curvas y pliegues,
y suaves hondonadas,
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas, los sueños, el instinto.
Todo lo creó suavemente
a martillazos de soplidos y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer cada día,
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
bendiciendo mi sexo.

Gioconda Belli

jueves, 24 de enero de 2008

Callar

Este es un tema sobre el que venimos hablando mucho, sobre todo con Pablo, y por ello a él va dedicado. No lo escribí, desconozco su autor. Lo que intento con esto es demostrar que muchas veces no hace falta verbalizar las cosas o por lo menos no apurar ese momento. Capisce? Jaja

Un juego que practican los que entienden que todos los interrogantes no necesitan una respuesta. Que la solución no siempre llega, al abrir la boca.

¿Para qué decirlo todo? ¿Por qué no conservar en el interior una dosis de lo que se piensa? ¿Por qué no convertir en secreto, alguna de las ideas que hacen su aparición sin previo aviso, al menos con la ilusión de que el tiempo las madure y las transforme en ideas más desarrolladas?¿Por qué no entender que a la palabra le cuesta ser tan rápida como el cerebro? ¿Y que no todo lo que cruza por la mente necesita convertirse en palabras? Entender que también se puede hablar con gestosEntender que el silencio a veces grita.

¿Y si calláramos sin otro motivo que nuestra propia voluntad? Callar para escuchar. Callar para mirar. Callar para entender.Callar para aprender. Callar para comprender que el silencio puede ser la antesala de los sonidos más hermosos…

¿Cuántas veces hubieras preferido pensarlo un poquito mas? ¿Cuántas veces hubiéramos preferido callar? A veces hubiera bastado una mirada sostenida. Quizás tus ojos sobre los ojos del otro. Intentar adivinar el significado de su brillo o leer el futuro inmediato, más allá de la pupila. Queremos decir muchas cosas. ¿Será este el mejor momento? ¿Serán estas las mejores palabras?¿Qué sería mas conveniente? ¿Apretar los labios y permitir que las ideas circulen dentro nuestro sin que salgan al exterior? ¿Como esperando desarrollarlas, tenerlas mas claras, estar mas seguros? ¿Y si practicáramos alargar el espacio entre las preguntas y las respuestas?

Dejando que los músculos se dibujen en nuestro rostro como esperando una señal?

Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: ¿Para qué decirlo?

lunes, 21 de enero de 2008

Y ahora quien canta las canciones en versiones libres?

Eh? como hacemos para seguir adelante? como podemos pasar las tardes en la oficina sabiendo que nunca más vamos a escuchar tu voz, tu risa, tus metidas de pata?

Porque todo este tiempo aún tenía la esperanza de volverte a ver, pero ahora la realidad me impone saber que dejaste de sufrir, que tu cuerpo no pudo más, que no podías seguir sufriendo, y eso me alivia. Me alivia porque se que dejaste de sentir dolor. Pero aún así tu ausencia duele y mucho.

Como explicarle a los que no te conocieron tu amor por los Bee Gees y por Creedence? Como contarles sobre la misa acuática? No, es casi imposible. Porque como podría contarles a ellos de las tardes de mate dulce, bizcochitos y charlas? Como poner en palabras tus ojos soñadores cuando te acordabas de Tandil y de Carlitos, el que te enseñó a cebar mate?

Como decirles la cara de orgullo que ponías al hablar de tus sobrinos y sobrinos nietos? Del amor que se veía en tu mirada cuando contabas sobre tu mamá?

Ayer a las 19 horas tu cuerpo dijo basta. A partir de ese momento, nosotros los que te queremos, nos encargaremos de tenerte siempre presente.

En fin, hoy estoy triste, pero seguro que tu recuerdo no va a dejar de pintarme una sonrisa!

viernes, 11 de enero de 2008

Veamos ...






En el bolso







comprados

Bien creo que ya tengo todo, así que ... nos vemos a mi regreso, no me extrañen!!!!!!!!!
Besos




jueves, 10 de enero de 2008


El “acumulador” de la tumba
(traducción libre de un cuento de Morgana Pessoa -
http://morganapessoa.blogspot.com/)

Tenía la nariz como Pinocho y gustaba de la música. Por donde andaba, estaba siempre con un audífono escuchando música en su moderno y mínimo walkman. Era un sujeto raro. No se quedaba quieto. Siempre viajando de un lado para otro, buscando cosas, sentimientos y todo lo que pudiese guardar para su reserva, para su futuro, como hacemos con los buenos vinos en una cava.


Pero él no tenía una cava. Los vinos él no los guardaba, bebió todas las botellas en la misma hora que las tuvo frente a frente. Hasta se emborrachaba. El resto de las cosas y los sentimientos, por el contrario, el “acumulador” comenzó desde temprano a encerrarlas en su tumba, que en honor a la verdad no era más que una habitación pequeña sin puertas ni ventanas, totalmente hermética, cerrado con cemento y tejas. Cada vez que él obtenía cosas o sentimientos, abría un hueco en la pared y las guardaba. Estaba haciendo las reservas, se justificaba. Un hombre tiene que tener sus reservas, a fin de cuentas no puede estar siempre pendiente de un hilo. Sólo que el tiempo pasó y el hombre con nariz de pinocho fue envejeciendo, sordo y cansado de los viajes, cansado de buscar cosas y sentimientos. Ya tenía muchas, no cabía nada más en su tumba. “Es hora de parar” – pensó – “y disfrutar de las cosas y sentimientos que guardé”. El “acumulador” abrió nuevamente un agujero en la pared y entró en su tumba para comenzar a usufructuar, cansado, pero feliz. Había obtenido muchas cosas. Era mejor cerrar nuevamente para que nadie entrase e intentase sacarle todo aquello que había, con tanto esfuerzo, guardado. Con cemento y tejas, se encerró dentro de la tumba con sus cosas y sentimientos.


Primero fue a buscar las cosas y percibió que estaban destruidas por el tiempo o comidas por los insectos. Buscó los sentimientos, guardó tantos durante tanto tiempo ... alguno tenía que haber sobrado ... Pero no. Dentro de su tumba, los sentimientos sin vida para alimentarlos, estaban aniquilados, fríos y muertos. Él no sentía más nada. El hombre que no sentía más nada pensó que todavía tenía para si la música, pero que tan viejo estaba sordo y apenas conseguía escuchar las bellas notas agudas y todas las músicas le parecían tan graves, tan sombrías que comenzó a temer de ellas. Se vio en el medio de tantas cosas inútiles, de tantos sentimientos perdidos, con su nariz de pinocho, encerrado en su tumba. Miró para los lados buscando una botella de vino que pudiese darle alguna alegría, pero no había guardado ninguna para ese momento ni para ningún otro. Y estaba solo. No había en todas sus idas y venidas conseguido guardar para si lo que es más importante en esta vida: las personas para nuestro regreso, las personas que encontramos por el camino, las personas del mundo entero.

En esta Navidad piense en eso. Guarde por lo menos una persona que esté a su lado y una buena botella de vino. El resto, déjelo en la tumba.

Sorbitos


Hace poco, estaba sentado en la playa y un tipo con aspecto díficil de encajar me dijo: "¿queres un sorbito de agua de mar"?
No supe qué decirle, tenía a mis pies millones de toneladas de agua salada que venían hacia mí y luego se retiraban porque no las quería....
El tipo continuó su camino, ofreciendo sorbitos al siguiente individuo que encontraba por la orilla, pero nadie parecía aceptar su ofrecimiento. Durante un buen rato no dudé que el repartidor de sorbitos vivía en el mundo de los octópodos..., pero al poco caí en la cuenta que el ignorante era yo, el escualo descerebrado era servidor, porque la vida se saborea mucho más en pequeñas dosis que atragantándonos con mucho, mal y rápido.
El repartidor de sorbitos sabía la dosis perfecta, y yo no la quise porque lo quería todo...
A partir de ahora pediré un sorbito de amor, un sorbito de abrazos y un sorbito de cielo, así me sabe más sabroso.