jueves, 8 de mayo de 2008

Leemos a Jorge Fernández Díaz


Quien en su libro "Corazones desatados" nos invita a recorrer a través de algunos cuentos y una nouvelle lo que mujeres y hombres somos capaces de hacer (o no) por amor. Los invito a compartir unas líneas que llamaron mi atención y me dejaron pensando, corresponden a la nouvelle titulada "El amor es muy puto" y dice:

"Helena García se levantó para ir al baño del subsuelo. Se miró en el espejo y descubrió que había estado lagrimeando. Buscó el delineador, el rimel y la sombra, y estuvo trabajando un rato para recuperar cierto estado de decencia civil. Al regresar a la mesa se encontró con el whisky cargado de hielo. Fernández cerró su celular y le propuso un brindis. Brindaron por las cursilerías de la vida real. Ella se mojó los labios, suspiró ruidosamente y dijo:

- Hablando de cursilerías, ahí van dos o tres que a Fitzgerald y a Bioy les pondrían los pelos de punta.
- A ver.
- Yo no estaba enamorada de Guillermo sino de la idea de amar sin frenos a un igual. Y no estaba enamorada de un hombre en particular sino de estar enamorada. ¿Qué hay más glorioso que estar enamorada?
- Los que se enamoran del amor son proclives a la entrega absoluta y por tanto a la decepción - le previno Fernández, como si supiera.
- Claro, nunca la realidad resulta tan extraordinaria como la imaginamos, y la pasión sin límites termina por asustar siempre al otro, no?
- Le pasaba a Borges, que se entregaba tanto.
- Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo."


Y eso me pone a pensar, cuántas veces nos enamoramos del amor? Los invito a contarme sus historias, yo prometo contar la mía.

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