lunes, 8 de septiembre de 2008

Cambios


Hoy leía en un mail la siguiente frase: “No es que haya cambiado; es que nunca fui como pensaste” y empecé a pensar, ¿cuántas veces nos equivocamos al pensar sobre una persona, al ponerle nuestras expectativas y nuestras ganas de encontrar en él todo lo que necesitamos? ¿cuántas veces fantaseamos y convertimos al otro en el hombre de nuestras vidas, aquél sin el cual ya no podremos vivir? Está claro que mientras dura la ilusión, todo es mucho más sencillo.

Pero, que pasa cuando el sueño se termina, cuando nos enfrentamos cara a cara con la dura realidad y vemos a nuestro príncipe azul convertido en un simple hombre de carne y hueso, con sus miserias y sus errores, pero también con sus aciertos? Ojo, no es que él haya pretendido ser algo que no es, sino que nosotras lo hemos puesto en un pedestal y muchas veces hemos ignorado concientemente sus defectillos …

El príncipe azul se destiño y nosotras nos quedamos juntando los pedacitos de corazón desparramados por el suelo.

2 comentarios:

Bandida dijo...

La culpa de todo la tienen esos cuentitos infantiles con los que crecemos! ahi el principe siempre es alto, rubio, de ojos tremendamente azules, con una espada gigante y ademas, HABLA! una maravilla.
contame donde hay un hombre asi?
Y ademas, para que una necesita un hombre asi?
yo necesitaba un tipo mas alto que yo, que no fuera mudo (como casi todos los hombres, que nada mas hablan para conquistarte y despues se quedan mirando la tele) y que fuera inteligente.
No pedia mucho pero los tres requisitos eran innegociables, tenian que estar si o si.
Y bueno, estuve buscando como seis años y voila!

Dra_Lau dijo...

Yo me refería no tanto a lo físico sino a lo espiritual-emocional-mental-intelectual o todos los "al" que te puedas imaginar.
Te cuento que cada vez que veo a un tipo muyyyy lindo, huyo para el lado contrario, porque se que no voy a terminar bien con ese tema.
Y si te cuento que a mí una persona me conquistó sin hablar en exceso, es más me conquistaron sus silencios más que inteligentes.